Trastornos del lenguaje en Valladolid

Qué hacemos


En el Centro Teleo nos encargamos de lo siguiente:

Dificultades de lenguaje oral

  1. Articulación:

      1.1 Dislalias

Las dislalias son alteraciones en la articulación de los fonemas.

¿Cuándo debemos preocuparnos porque nuestro hijo/a no habla bien?

Para articular correctamente los fonemas de un idioma se precisa una madurez cerebral y del aparato fonoarticulador.

Hay una fase en el desarrollo del lenguaje en la que el niño/a no articula o distorsiona algunos fonemas, estos errores se conocen como dislalias evolutivas. Normalmente desaparecen con el tiempo, pero algunos padres se muestran angustiados, sobre todo cuando su hijo/a presenta varias dislalias haciendo que su leguaje sea poco inteligible y ven acercarse el momento de iniciar la escolarización en educación infantil.

Como respuesta general diremos que es importante que la intervención de las dislalias se lleve a cabo lo más pronto posible para evitar que el niño/a se vea afectado en su desarrollo afectivo y social.

El lenguaje oral de un niño de tres años debe de ser entendido fuera de su entorno familiar. Si esto no es así, debemos plantearnos consultar con un especialista que evalúe la situación y nos asesore sobre la conveniencia de llevar a cabo un programa de prevención de alteraciones del lenguaje o un tratamiento directo.

Lo niños inician una etapa importante hacia los tres años, se enfrentan a la escolarización en “el cole de mayores”, y necesitan poder comunicarse con adultos que no pertenecen a su entorno familiar, y con otros niños durante muchas horas al día. Si su principal herramienta social, que es el lenguaje oral, no es la adecuada, sus relaciones sociales se verán también afectadas.

Por ese motivo, es importarte ayudarles a conseguir un adecuado nivel de desarrollo del lenguaje. Aunque existen dislalias en fonemas como la /rr/ o los sinfones que pueden esperar a ser intervenidas hasta los cuatro años.

1.2.Retraso en el desarrollo del lenguaje oral

El lenguaje desempeña una doble función como medio de conocimiento y de comunicación, y su desarrollo está íntimamente relacionado con la madurez psicológica y fisiológica del niño/a, con el entorno sociocultural y con los estímulos verbales recibidos de sus relaciones interpersonales y afectivas.

Con el término de “retraso en el desarrollo del lenguaje” se engloban aspectos tales como:

Ausencia de lenguaje.
Aparición tardía del lenguaje.
El niño/a presenta unos patrones lingüísticos que pertenecen a un estado evolutivo inferior (lengua de trapo o de bebé).

El retraso en el desarrollo del lenguaje afecta sobre todo a la producción en sus dimensiones, forma, contenido y uso. En menos grado, también se observa dificultad en la comprensión, especialmente cuando el discurso es largo.

La característica principal de este trastorno es que no puede explicarse por déficits intelectuales, sensoriales o conductuales.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Cuando nuestro hijo/a, sin causa patológica, presenta un desfase en la elaboración del lenguaje con respecto a otros niños de su edad.
Nos damos cuenta de que su comprensión y expresión verbal es inferior a la “normal”.
La aparición de las primeras palabras se retrasa hasta los dos años.
La unión de dos palabras no aparece hasta los tres años.
Ausencia del artículo y los marcadores de posesión.
Tendencia a reducir el sistema consonántico adulto.
Utiliza un vocabulario reducido.
Uso de frases simples, palabras yuxtapuestas sin empleo de nexos, rellenando los espacios vacíos con sonidos indescifrables y  dando la sensación de frases largas.
Poca utilización de los plurales y uso de frases mal estructuradas sintácticamente.
Compensan su déficit de expresión con un uso masivo de gestos, que generalmente hacen que se les entienda bien en su      entorno, lo que favorece un reforzamiento de la expresión gestual en detrimento del lenguaje oral. Este modo de expresión es      considerado normal a una determinada edad, pero se considera patológico cuando los niños/as llegan a los cuatro años.

      1.3 Disglosias

Las disglosias o dislalia orgánica es un trastorno de la articulación de los fonemas producido por una alteración orgánica de los órganos periféricos del habla, se producen por lesiones anatómicas y/o fisiológicas.

Las causas de las disglosias pueden ser varias. Podemos citar:

Las malformaciones congénitas craneofaciales.
Los trastornos de crecimiento.
Los traumatismos.
Las parálisis periféricas.
Las anomalías adquiridas debido a lesiones en la estructura orofacial o de extirpaciones quirúrgicas.
Frenillo labial.
Labio leporino.
* Etcétera.

      1.4 Disartrias

Se trata de una alteración en la articulación propia de lesiones del sistema Nervioso Central (SNC), así como de enfermedades de los nervios, del tono de los músculos de la lengua, faringe y laringe, responsables del habla.

Las alteraciones en la articulación se manifiestan mediante omisión, sustitución, adición o distorsión de uno o más fonemas, lo que afecta a la inteligibilidad del discurso. A estas alteraciones articulatorias se une la dificultad para mover sus órganos bucales al realizar cualquier actividad (succionar, soplar, etc.).

Es una dificultad de la expresión oral del lenguaje debido a trastornos del tono y del movimiento de los músculos fonatorios, secundario a lesiones del SNC.

     2. Alteraciones de la fluidez verbal: disfemias

La disfemia (tartamudez), es una alteración funcional de la comunicación verbal sin que existan anomalías en los órganos de la fonación.

- Hacia los tres años:

Muchos niños/as manifiestan “cortes verbales”, repeticiones silábicas, etc. En esta edad, se configuran las estructuras del idioma a nivel sintáctico y se organiza el lenguaje, por lo que debemos tomarnos estas manifestaciones como algo evolutivo, evitando corregir al niño.

Este es el momento del ingreso en el medio escolar, con todo lo que conlleva: alejamiento temporal de la familia, compartir con sus iguales, exigencias y rutinas escolares, disciplinas más restrictivas, etc., todas esas circunstancias pueden favorecer la aparición de este fenómeno. Sin embargo, es evidente que en la mayoría de los casos la entrada en la escuela no implica la aparición de este trastorno.

Cuando esta manifestación verbal nos preocupa o no sabemos cómo enfrentarnos a esta situación, siempre es aconsejable consultar con un profesional. Nos informará, valorará y aconsejará la mejor forma de actuación, buscando siempre el beneficio del niño/a y orientando a los padres. La intervención a estas edades es preventiva y orientativa para evitar situaciones de angustia y corrección ansiosa.

La tartamudez sólo existe si aparece una tensión o bloqueo espasmódico, la repetición silábica a esta edad no debe ser etiquetada como disfemia.

- A partir de los 10 años:

Hablaríamos de tartamudeo propiamente dicho. Siendo evidente la toma de consciencia o la agravación de anomalías que habían permanecido discretas hasta entonces (movimientos desordenados de la respiración, de las cuerdas vocales, vacilaciones, detenciones inoportunas, etc.).

Entre una disfemia evolutiva o inicial y la que se produce hacia los 10 años, puede el niño/a puede sufrir tartamudeo episódico. Nuestra recomendación es siempre consultar, pues si es necesario, la intervención preventiva precoz nos puede ayudar a conocer las pautas más convenientes para evitar errores que fijen el trastorno.

    3. Alteraciones de la voz: disfonías

Los niños con disfonía presentan una alteración de la voz que afecta a una o varias de sus características acústicas básicas: altura, timbre, calidad vocal y/o intensidad. Por ejemplo, agravación de la tonalidad, reducción de la modulación, ronquera de timbre, intensidad excesiva, alteración en el soplo, etc.

A estas alteraciones acústicas se unen otras que tienen que ver con el uso ineficaz de la voz como resultado de una inadecuada:

* Postura corporal.
* Conducta respiratoria.
Actividad de los músculos que intervienen en la emisión de la voz.

Si la disfonía persiste en el tiempo puede causar un cierto retraimiento del niño/a que se limitará a utilizar la voz únicamente en aquellas situaciones en las que crea que no va a ser rechazado por ello.

      3.1 Afasias

Una afasia es un trastorno del lenguaje que afecta tanto a la expresión como a la comprensión del mismo una vez que éste ya ha sido adquirido, debido a lesiones en áreas del SNC destinadas a su elaboración.

Para establecer una afasia se tienen que dar las siguientes premisas:

Lesión en las áreas del lenguaje.
Haber adquirido el lenguaje antes de que se produzca la lesión.
Alteración de la expresión y/o de la comprensión del lenguaje.

La afasia puede originarse por cualquier causa que produzca una lesión en las áreas de la corteza cerebral destinadas a la producción del lenguaje. Las más frecuentes son: vasculares, traumatismos, tumores e infecciones.

Dificultades de lenguaje escrito

El lenguaje escrito es muy importante en el desarrollo personal pero, sobre todo, la correcta adquisición del proceso lecto-escritor es la base fundamental de los aprendizajes escolares. Primero aprendemos a leer, después leemos para aprender.

Si no leemos bien de forma mecánica tardamos más en leer, no entendemos bien lo que hemos leído, nos distraemos con más facilidad, etc.

La lectura y la escritura son las herramientas imprescindibles, tanto para adquirir conocimientos como para expresar lo aprendido. Por eso, gran parte de los problemas escolares tienen que ver con problemas relacionados con la lectura o la escritura, estas dificultades están habitualmente relacionadas con las siguientes áreas:

* Lectura.
* Escritura.
* Comprensión lectora.
* Ortografía.
* Expresión escrita.

Cómo saber si nuestro hijo/a puede tener un problema en lectura y/o escritura.

Los signos más habituales que nos pueden indicar que es necesario consultar con un especialista son los siguientes:

1. Lectura:

* Lee muy despacio.
* Se “inventa” palabras.
* Se “come” letras, sílabas o palabras.
* Se salta de renglón.
* Cambia letras o sílabas de sitio, por ejemplo: lee lago en lugar de algo o dargón en lugar de dragón.
* Silabea, es decir; lee por sílabas en lugar de leer por palabras.
* Muestra signos de tensión al leer: tensión muscular, frotarse las manos, movimientos repetitivos con el pelo, con las manos, tics, etc.
* Anticipa la lectura posterior; es decir, intenta ir leyendo mentalmente o muy bajito la lectura que tendrá que leer después para “ensayarla” y leerla mejor.
* No le gusta leer, en ocasiones rechaza la lectura.
* No entiende lo que lee.
* Lee sin apenas entonación, como un robot.

2. Escritura:

* Se “come” letras, sílabas o palabras.
* Añade letras sílabas o palabras, por ejemplo; palanta en lugar de planta.
* Une palabras.
* Separa palabras de forma incorrecta.
* Cambia letras, sílabas o palabras; por ejemplo: oscoro en lugar de oscuro.
* Tiene muchas faltas de ortografía y casi todas son muy visuales, “que hacen daño a la vista”.
* Comete errores incluso cuando copia.
* No se entiende lo que escribe.
* Tiene una letra poco proporcionada; unas letras más grandes, otras muy pequeñas.
* Tiene problemas para adecuar el tamaño de la letra al tipo de cuadro que le presenten para escribir.
* Muestra tensión al escribir, las partes del cuerpo implicadas en la escritura están excesivamente rígidas, lo que aumenta la sensación de cansancio y produce dolores musculares.
* Mala sujeción del lápiz o del bolígrafo.
* No le gusta escribir, llega incluso a rechazar la actividad.

3. Comprensión lectora:

* No es capaz de responder correctamente preguntas sobre una lectura.
* Tiene problemas para contar con sus palabras lo que ha leído, repite expresiones literalmente, omite información principal, no sigue un orden lógico en la exposición de los hechos, etc.
* No sabe lo que tiene que hacer en los ejercicios que le ponen, ni en las preguntas de los exámenes.
* Si se le pide que lleve a cabo más de una tarea, no completa el ejercicio, hace solo la/s primeras.
* A veces da la sensación de que no haya leído el enunciado y guíe su actuación por el modelo de ejercicio: “aquí tengo que unir las dos columnas”, “aquí completar el texto”, etc.
* Tiene importantes problemas para resolver los problemas de matemáticas, parece que busca la operación adecuada al azar: “sumar, restar, multiplicar, dividir”.
* No le gusta leer.
* Le cuesta ordenar palabras para formar una frase o completar los huecos en un texto u ordenar párrafos para formar un texto con sentido.
* A veces entienden la información básica (quién, dónde, cuándo, qué, cómo) pero no son capaces de inferir información que no viene en el texto de forma explícita o de establecer relaciones entre las ideas (causa-efecto, condición, etc.) o no entienden el lenguaje figurado (frases hechas, refranes, ironía, sarcasmo, etc.).

4. Ortografía:

* Tiene muchas faltas de ortografía.
* La mayoría de las faltas que tiene son muy visuales, de las que “hacen daño a la vista”; por ejemplo, güevo en lugar de huevo o aver en lugar de haber.
* Tiene muchas faltas incluso cuando está copiando un texto.
* No le sirve de ayuda el escribir la palabra de varias formas para ver cuál le parece mejor, siempre “se la juega” al 50% porque no tiene referencia visual, no le “suena” mejor una que otra, le “suena” igual.
* En un texto puede escribir la misma palabra de tres o cuatro formas distintas (alla, haya, aya, halla).
* Parece que no se fija.

5. Expresión escrita:

* No es capaz de expresar por escrito lo que quiere contar.
* No corresponde lo que cuenta de forma oral con la exposición escrita del mismo tema.
* No sigue un orden lógico en la exposición de los hechos por lo que al lector le cuesta entender el texto.
* Tiende a omitir información importante, dándola por supuesta.
* Cambia el sujeto de la acción sin marcarlo en el texto con lo que los puntos de referencia para la comprensión del texto se ven muy afectados.
* No utiliza correctamente los nexos, con lo que la relación entre las ideas resulta alterada.
* Utiliza un lenguaje excesivamente sencillo con pocos adjetivos y adverbios y frases simples, o intenta embellecer el texto sin tener el dominio preciso del lenguaje con lo que se obtiene un texto confuso, a veces rocambolesco.
* Los textos presentan falta de coherencia, cohesión y adecuación.
* Suspende exámenes a pesar de que se sabía la materia.

La presencia de estas características da lugar a diferentes dificultades de aprendizaje (dislexia, retraso lector, discalculia, disgrafía, disortografía, etc.).

Estimulación del lenguaje

El desarrollo infantil está sujeto a múltiples interacciones con el medio natural y social en el que está inmerso. Este entorno socionatural proporciona al niño/a una serie de experiencias que influyen en su futuro más próximo, se trata de una estimulación natural que suele ser suficiente para garantizarles un adecuado desarrollo integral.

Sin embargo, no siempre se les proporcionan las experiencias para su máximo desarrollo potencial. Es entonces cuando la atención temprana se convierte en una técnica aconsejable, incluso en algunos casos, necesaria e imprescindible.

La AT (atención temprana), tiene carácter preventivo o asistencial durante las primeras etapas de la infancia. Su objetivo es el de proporcionar las experiencias necesarias para procurar el máximo desarrollo potencial de los niños/as mediante la aplicación de programas sistemáticos y secuenciados.

Se pretende que los niños/as a quienes se apliquen estos programas muestren conductas típicas de su edad, sin que estas experiencias estimulantes necesarias para el desarrollo infantil supongan una carga para ellos.

“La hiperestimulación, la estimulación fluctuante y la estimulación a destiempo son tan nocivas para los sistemas funcionales como la subestimulación misma” (Wernicke, 1986).

¿A quién se dirige la atención temprana?

En general, a todos los niños y niñas entre cero y seis años que presenten o puedan presentar alteraciones en su desarrollo evolutivo:

* Niños/as con anomalías genéticas o cromosómicas.
* Niños/as con alteraciones durante el período de gestación.
* Niños/as con signos de sufrimiento perinatal.
* Niños/as nacidos a pretérmino y postérmino.
* Niños/as de bajo peso en el nacimiento.
* Bebés morfológicamente dismaduros.
* Niños/as sin clara etiopatogenia pero con evidente retraso psicomotor.
* Niños/as con alteraciones probables o establecidas físicas, sensoriales o psíquicas: autismo, deficiencia mental, hipoacusia, sordera, ceguera, parálisis cerebral, espina bífida, etc.
• Niños y niñas con retraso general en el desarrollo y en el lenguaje.

¿Cuándo se aplica la atención temprana?

Lo aconsejable sería la aplicación de un programa de estimulación temprana tan pronto como sea detectado cualquier tipo de retraso en el desarrollo infantil.

La finalidad de la AT no está en erradicar las posibles deficiencias, sino en contribuir a la prevención de las mismas, así como el facilitar los procesos de enseñanza a los niños/as con dificultades de aprendizaje, trastornos del lenguaje, etc.

La AT se apoya en los siguientes principios:

* Detección precoz. Es muy importante una evaluación temprana.
* Individualización. Adaptada a las características y ritmo de aprendizaje de cada sujeto.
* Graduación sensata de los progresos. No debe estimularse demasiado ni a destiempo.

Además, asesoramos con temas respecto a:

* Dificultades de aprendizaje.
Apoyo escolar.
Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH y TDA).
Alteraciones del lenguaje en el niño deficiente mental.
Alteraciones del lenguaje en el niño con trastorno del espectro autista.
Divulgación y cursos (familias y profesionales).

No dude en comunicarse con nosotros. Estamos en Valladolid.

Apoyo escolar
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